Eielson en los Juegos Olímpicos de Munich 1972 que terminó en atentado terrorista

Fragmento de la entrevista de Michel Fossey a Jorge Eduardo Eielson publicada en Caretas 469. Lima, 1972.

En Munich, 1972. Armando la instalación de El gran quipu de las naciones

En Munich, 1972. Armando la instalación de El gran quipu de las naciones

El hombre que anudó las banderas

M.F.—En tu exposición parisiense de hace unos meses, pude ver una serie de «quipus» correspondientes a un periodo anterior ¿Qué presentaste en cambio en Venecia?

J.E.— En París fue presentado un grupo de trabajos correspondientes a 1966-1969. En realidad se trató de la exposición del «marchand» no de «mi exposición», pues las obras habían sido adquiridas con anterioridad. De todas maneras, es justo que sean mostradas ya que siguen siendo in problema mío y sobre el cual he trabajado durante muchos años. En la Bienal de Venecia, en cambio, presenté una sala
o espacio animado por tensiones entre el muro, la pared y el suelo. La obra yacía y moría dentro de este espacio y no era de ninguna manera transportable. El tema de la sala fue «247 metros de tela de algodón crudo», que bien claramente escribí en una pared, puesto que toda la sala, techo y paredes, fue forrada con tela de algodón, incluidas las tensiones del mismo material. El resultado fue un ámbito luminoso que
ponía en evidencia el espaciomismo, a partir de pocas líneas de fuerza. En esa estructura desnuda introduje el cuerpo igualmente desnudo de una muchacha…

M.F.—El cuerpo de Giulia en Venecia…

J.E.— Pues sí: los temas de los locos son siempre los mismos… aunque más bien se tratara del cuerpo de Mayana…De todas maneras, la muchacha aparecía y desaparecía, con ritmo variable por entre metros y metros de tela de algodón que yo desplegaba y movía en torno a ella. Creo que los espectadores fueron realmente «tomados» por el resultado, haciéndoles vivir unos instantes de pureza integral.

M.F.—¿Qué quieres decir con pureza integral?

J.E.— Quiero decir que realmente estaban viendo, y viviendo, la imagen de la pureza en el cuerpo de la muchacha —una adolescente de 17 años—rodeada de elementos igualmente limpios. Ninguna ilusión ninguna interpretación personal —como ante un cuadro— sino la pura evidencia.

M.F.—¿Tu sala corresponde a tus ideas actuales, o más bien se enlaza con tu trabajo anterior?

J.E.—Eso es. Más bien se enlaza con lo que hacía antes. Fue una buena ocasión para liquidar todo eso. Pero salió bastante bien, y ello me alegra.

M.F.—¿Qué presentaste en Documenta?

J.E.—En la muestra de Kassel realicé una «acción», es decir una obra efímera. Como, de otra manera, lo fue en Venecia.

M.F.—¿A qué se debe esta inclinación por los materiales y las obras efímeras?

J.E.— Bueno, para comenzar, nadie tiene suficiente autoridad para decidir lo que será definitivo y lo que no lo será. Pretenderlo solamente es de una soberbia sin límites. Además, los llamados materiales «nobles» alimentan una cierta forma de racismo de la materia que me molesta. Y para colmo con tales materiales todo trabajo corre el riesgo, si es malo, de quedarse malo para siempre, y de contribuir a la espantosa acumulación de detritus que estrangula las ciudades modernas Yo prefiero, siempre que es posible, producirme más en el tiempo, en la memoria, o a través de materiales leves e intensos, fácilmente sustituibles o transportables y que «viven» solo en determinado espacio o momento. Los tejidos y los papeles poseen estas cualidades. Ellos me permiten la repetición de una serie de «acciones» que voy diseminando en varios lugares de la tierra, aun sin necesidad de mi presencia física. En Documenta, como antes en Venecia, en la Plaza de San Marcos (pero este fue solo un ensayo) ofrecí un «Concierto de la Paz» para flauta, tambores y papel blanco…

M.F.— ¿El papel blanco es una alusión a tu renuncia literaria?

J.E.— Sí, claro. Mis últimos «escritos» de 1960 no son sino hojas de papel blanco prácticamente. Es decir el sostén de la palabra impresa que suplanta a la palabra misma. El proceso es muy simple: a medida que se avanza en la investigación estética, todas las barreras caen y cualquier división entre los géneros (como poesía, novela, pintura, escultura, recitación, teatro,música, etc.) aparece artificiosa y académica.
En Kassel, la hoja de papel se convirtió en un instrumento musical. Los auditores (espectadores) gitaban los volantes blancos según las indicaciones de la flauta y los tambores. La participación fue total y el espectáculo muy bello.

M.F.—Después deKassel fuiste invitado a Munich. ¿Qué hiciste allí?

J.E.—¡Oh, esa fue una experiencia fuera de serie, que terminó de manera trágica, como todo el mundo sabe!

 Fui el único latinoamericano invitado

M.F.— ¿Cómo se realizó la invitación? ¿Qué otros latinoamericanos participaron?

J.E.— La invitación fue hecha por los miembros del comité creado expresamente para la realización del Proyecto Spielstrasse (Avenida de los Juegos). Fui el único latinoamericano invitado. Entre otros artistas, algunos que estimo y que poseen una obra importante, fueron Allan Kaprow, el americano creador de los happenings, el músico también americano LaMonte Young, el francés Ben, el italiano Ceroli, el japonés Kudo, el alemán Schwegler. Los pintores y escultores Lichtenstein, Tinguely, Arman, Avakawa, que también habían sido invitados, no participaron por razones diversas. Además varios grupos de teatro de vanguardia de todo el mundo, como el Mixed Media de Berlín, el Circus de París, el grupoTarayama deTokio, etc…También grupos de música jazz, pop, etc. La parte cinematográfica fue muy importante, así como la red televisiva.

M.F.—Según tengo entendido presentaste un proyecto bastante complejo, ¿en qué consistió?

J.E.—Presenté un proyecto articulado en cuatro tiempos: 1- «Tema Musical», 2- Acción para gran público, 3- Simultaneidad y 4- Grabación. El tema musical elegido fue un pasaje del «Canto de la Juventud» de Stockhausen, que debiera haber sido repetido diariamente, a horas fijas, para hacerlo familiar al público (sistema estándar de los hits pero en este caso utilizado para otros fines). El segundo tiempo era el anudamiento de las banderas día tras día, siempre delante del público, hasta terminar con todos los países participantes. El tercer tiempo se refiere a la simultaneidad musical y habría consistido en la ejecución simultánea de varias obras en diversas ciudades del mundo, a la misma hora, es decir a la hora prevista para la ceremonia de clausura de los Juegos de Munich. El cuarto tiempo no se refiere solamente a la grabación sonora, sino al hecho de registrar todo el proyecto mediante «slides», bandas sonoras, filmes, «video-tapes» y la opinión del público. Originalmente propuse el anudamiento de las banderas («Gran Quipu de las Naciones») para el Estadio Olímpico, a fin de salir del área cultural e ir al encuentro del gran público, como esmi objetivo en casi todos mis trabajos actuales.

Ello fue imposible por razones de todo orden, como era previsible. No obstante, el espacio que me fue destinado, al frente del Estadio, solo separado de este por un espejo de agua de algunas decenas de metros, fue muy sugestivo y, sobre todo, a contacto permanente con el público. Todo se desenvolvió felizmente durante los primeros diez días y confieso que, a pesar de mi consciente actitud crítica ante el elefante blanco de las Olimpiadas y ante la inevitable retórica de la ocasión, fui literalmente sumergido por la marea de euforia humana que durante esos días vivió una fiesta incomparable. Todo, las ultramodernas y perfectas instalaciones deportivas, la calidad de los eventos, el despliegue técnico sin igual, la gentileza de los habitantes de Munich y hasta el sol radiante y la belleza del inmenso Parque Olímpico, suaves colinas verdes y jardines mullidos, todo colaboró a este resultado.Tuve que aceptar un verdadero y cotidiano «baño de muchedumbre » mientras anudaba mis banderas.

Atentado en Munich

Foto: El Mercurio. Imágenes de los atacantes terroristas.

Hacia las 9 de la noche me iba a dormir, rendido, pero feliz de las opiniones que suscitaban mis banderas, en su mayoría favorables a la unidad planetaria y a la abolición de toda frontera, es decir, de la bandera misma. Fue una experiencia hermosísima. Hasta que llegó, como una puñalada en la espalda el alba trágica del 5 de setiembre. Pasamos una jornada de una tristeza y de una tensión como jamás la había vivido antes. El silencio, un silencio inhumano, fue lo único que percibí alrededor de mí. Nadie, mucho menos los artistas participantes, se atrevía a defender ni a acusar a los «fedayin». La desesperación de un pueblo despojado se hizo presente en la gran fiesta olímpica y casi nos avergonzó. Pero tampoco éramos capaces de justificar un acto semejante, en semejante ocasión. Demasiado profundamente sentíamos el drama de un pueblo y el inútil holocausto de tantas vidas humanas para poder seguir adelante con nuestra participación. Decidimos cesar toda actividad en la Spielstrasse, aunque en los estadios los deportes continuaran, tal como sucedió en efecto. De todas maneras, logré anudar un gran número de banderas y obtuve una documentación bastante importante sobre el acto, a través de filmes para la televisión en colores alemana, inglesa y americana, fotografías en color, slides idem, y, sobre todo, unos cartones que puse a disposición del público para que emitieran su opinión. Estos son hoy día verdaderos documentos espontáneos, escritos en todas las lenguas y que merecen un estudio sociopsicológico. Todo este material será expuesto en varios museos de Alemania durante la próxima estación. La ceremonia final para la cual había previsto la simultaneidad musical con París, Stuttgart, Roma, México, Nueva York, Tokio y Santiago, no tuvo lugar, desgraciadamente, pues estaba fijada para el 10 de setiembre. El concierto fue ejecutado solo en parte y lo realizaré, integralmente en otra oportunidad. Lástima, pues en esa ocasión las banderas anudadas en círculo en un anfiteatro de 50metros de diámetro, delante de la multitud y con la música de Stockhausen,habrían sido un espectáculo. Sobre todo cuando, en la noche, yo le hubiera aplicado fuego, conforme había previsto. ¡Qué significado habría tomado ese anillo de fuego en ese lugar y sobre todo después de la tragedia!

M.F.— Debe de haber sido una experiencia realmente extraordinaria. Me imagino que aparte de las opiniones escritas, habrás recogido muchas verbales ¿Qué te dijeronlos peruanos, u otros latinoamericanos?

J.E.—Por millares, ciertamente, las opiniones eran de todo tipo, pero la mayoría favorables a la unidad de los pueblos, aunque solo se tratara de una utopía para muchos. De peruanos no vi ni uno solo, y apenas un par de sudamericanos que seguramente no me tomaron en serio.

Pero más triste fue aún que ninguno de la delegación o particular, se hubiera acercado a mí.

M.F.—¿El Perú no participó en las Olimpiadas?

J.E.—Naturalmente sí. Y fui a verles jugar, boxear, nadar. Pero más triste fue aún que ninguno de la delegación o particular, se hubiera acercado a mí. Creo modestamente que con mis banderas de todo el mundo, la gente ha conocido un poco más al Perú. Pero prefiero no seguir con esto, pues me conmueve siempre estúpidamente cuando se habla del subdesarrollo de mi querida tierra.

M.F.—¿Tienes nuevos proyectos? ¿Cuáles son?

J.E.— ¡Oh, sería muy largo hablar de mis proyectos! Por lo pronto, y estos no son proyectos, haré cuatro exposiciones en Milán este invierno, más una intervención pública en elMetro de esa ciudad. Luego volveré a Alemania, etc.

M.F.—¿De modo que la literatura ya no es sino el pasado para ti?

J.E. —Sí. Pero repito: se trata solo de mi pasado. Y solo de la palabra literatura tal como lo entiendo también con respecto a la palabra pintura. Aparte esto —y esta misma entrevista está hecha de palabras, que serán impresas— creo enormemente en el poder de la palabra no alienada. Lo difícil es recuperar su verdad primigenia. Antes de la fusión de los «mass-media» y de las velocísimas comunicaciones del mundo actual, León Trotski aseguraba que «la palabra humana era el material más fácilmente transportable ». No se equivocaba. A condición que logremos hacer de ella, nuevamente, un material explosivo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s