Salazar Bondy escribe sobre el fútbol

Fútbol y nacionalismo (Publicado en en Oiga, 19 de junio de 1965)

Xilografía de Carlos Bernasconi

Xilografía de Carlos Bernasconi

Cualquiera que sea el resultado de un partido de fútbol internacional, el duelo o la exaltación de la mayoría sitúan el patriotismo en el desempeño de los jugadores locales. Y he ahí una de las formas de nuestra anómala concepción de patria, estimulada frecuentemente hasta el exceso del fanatismo o hasta el defecto del derrotismo, por la crónica deportiva sensacionalista, la que, además, opera como acomplejante de los propios deportistas. Quienes consideran el deporte como una justa de habilidades y azares se niegan a aceptar que la honra colectiva e histórica de una nación se reduzca a una eventualidad sujeta a diversas circunstancias baladíes, intrascendentes y momentáneas, y tienen razón.

Cualquiera que sea el resultado de un partido de fútbol internacional, el duelo o la exaltación de la mayoría sitúan el patriotismo en el desempeño de los jugadores locales.

Goles que son nada

No se trata de negar que haya una dignidad patria, sino, por el contrario de elevarla, en el concepto de la masa que se deja encandilar por el escándalo de los grandes titulares periodísticos, de los frívolos terrenos del deporte a los de otros, más altos, del destino plural. Mucho más esencial que perder o ganar el derecho de asistir a un campeonato mundial es, sin duda, depender de poderes extraños a los del país mismo, estar sujeto al carro de un imperio y marchar de acuerdo a la ruta que trace, ceder las riquezas que pueden servir de bienestar social a quienes, compulsivamente, desde el exterior, las codician para sí, y dejar a los más en el subdesarrollo, satisfechos egoístamente los menos con la propia opulencia. Descuidar, buscando razones en la sinrazón, la salud moral de la ciudadanía, sumiéndola en la mentira y la confusión, es llevarla a una derrota real ante el porvenir. Al lado de la crisis que se incuba en el espíritu mismo de las masas, alienadas por tantos sucedáneos del verdadero nacionalismo, los goles más o menos son una nada.

La promesa peruana
¿Acaso no oímos de boca de ingenieros y obreros una consigna que difama al Estado —que es el país— negándole capacidad para manejar sus propios bienes? ¿No alientan esta estocada articulistas y hasta hombres de pensamiento? Permítaseme decir que esto sí es una “goleada” —para usar los términos más gráficos— contra el Perú. ¿Y los que condenan al hambre a las mayorías, movidas, de una parte, por su interés y, de otra, por razones políticas, acaso no hieren la integridad moral del pueblo haciéndolo víctima de un juego que, a la postre, va a afectar su fe en la nacionalidad? Y esto, desde tribunas de papel de imprenta que impactan la conciencia profundamente. Hay cientos de ejemplos como éstos. Lo sabe el lector. Pues bien, ahí sí que se pone en la picota el honor patrio, que no es un honor vacuo sino el compromiso de cumplir la promesa que Basadre dice que el Perú, al surgir, empeñó al futuro.

Ni llanto ni regocijo

No se niega el deber de los órganos de prensa a destacar todo lo que la popularidad del deporte merece. Pero no es posible olvidar que la gratuidad del juego pide una forma de expresión periodística de acuerdo a ella, que tome los hechos como lo que son, como incidentes en un nivel emotivo y hasta dramático, pero de ningún modo vital para la patria. En un campo de fútbol nunca pasa nada por lo cual haga falta llorar hasta la desesperación con lágrimas o tinta, o regocijarse hasta el punto de creer que el Perú ha solucionado así todos sus problemas y ha cumplido todos sus deberes históricos.

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There is one comment

  1. javier aguilar franco

    Espectáculos deportivos que exacerban los sentimiento de patria y que son utilizados por los políticos para distraer la atención de las mayorías frente a los álgidos problemas nacionales y también, por el gran mercado que, lo utiliza abiertamente como un medio para “vender” sus productos estrellas.(ver a Markarián con buzo de Coca Cola el3-6-2012).La mayoría de países desarrollados le dan al deporte connotación cultural y real valoración; la práctica deportiva forma parte del estilo de vida de sus ciudadanos y es reconocido como invalorable medio Educativo-Social (Sistema educativo y Recreación pública) y han creado las condiciones para sus desarrollo.
    Lo de asistir a un mundial, es importante pero no es el fin (supremo) del Deporte.

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